Consulta también el documento oficial de las jornadas IGF Spain 2020: Annual Report

Sesión 1. Tecnología para la lucha contra el COVID-19: el uso de apps de rastreo, datos anonimizados y agregados para la mejor gestión de la pandemia.

En esta sesión se abordará el uso de la tecnología durante la pandemia para una mejor gestión de la COVID-19. En particular, la tecnología y aplicaciones de rastreo de contactos o de notificación de exposición al virus, su funcionamiento, eficacia o medidas de protección de la privacidad que este tipo de
aplicaciones incorporan, así como el uso de datos anonimizados y agregados para la mejor toma de decisiones en la gestión de la pandemia.


Conclusiones

En la mesa se discutió cómo las aplicaciones de rastreo de contactos fueron concebidas como herramientas complementarias —no sustitutivas— del rastreo manual. Los ponentes comentaron que su eficacia depende tanto de la adopción ciudadana como de la coordinación con medidas sanitarias tradicionales. Se destacó la necesidad de combinar el rastreo digital con pruebas diagnósticas rápidas y capacidad de aislamiento, subrayando que la tecnología solo puede ser útil dentro de una estrategia integral de salud pública.

Los participantes coincidieron en que el éxito de estas herramientas depende de la confianza de la ciudadanía. Se valoró positivamente la elección de una arquitectura descentralizada basada en Bluetooth —sin acceso a la geolocalización— y el principio de voluntariedad. Los ponentes insistieron en que las aplicaciones deben garantizar la anonimidad, limitar el tiempo de almacenamiento de datos y ofrecer una gestión transparente para fortalecer la confianza pública en su uso.

También se destacó la importancia de la infraestructura tecnológica y de los datos agregados para la gestión de la crisis. En la mesa se comentaron experiencias de operadores y empresas tecnológicas que aseguraron la continuidad de las redes, desarrollaron herramientas de análisis de movilidad y promovieron proyectos sociales como la conectividad hospitalaria o el acceso educativo remoto. Se subrayó la colaboración público-privada como elemento clave para mantener la conectividad y apoyar la respuesta sanitaria y social frente al COVID-19.


Sesión 2. El papel de Internet en el mundo post-COVID19 y las nuevas oportunidades que se presentan

En esta mesa redonda, moderada por Ignacio del Castillo de Expansión, se destacó cómo el confinamiento evidenció la relevancia de las TIC y las oportunidades que trae consigo la transformación digital. Varios ponentes coincidieron en que “las búsquedas de información” y “los hábitos de consumo han evolucionado”, y subrayaron la necesidad de una mayor formación digital en las pequeñas empresas, ya que la implantación del 5G podría suponer un cambio decisivo incluso en sectores clave como el turismo y el comercio, que hoy sostienen gran parte de la economía.


Conclusiones

En la mesa se discutió cómo el confinamiento obligó a empresas, administraciones públicas y universidades a adoptar tecnologías digitales en tiempo récord. Los ponentes comentaron que procesos que antes se planificaban a cinco años se implementaron en semanas, como el teletrabajo masivo, la educación online o la digitalización de servicios públicos. Se destacó que esta aceleración no solo fue técnica, sino también cultural: se rompieron resistencias históricas, especialmente en el sector público y educativo.

Los participantes alertaron sobre las carencias preexistentes que la crisis puso en evidencia: falta de competencias digitales básicas en gran parte de la población, escasa digitalización de las pymes y desigual acceso a conectividad y dispositivos. Se subrayó que la recuperación no será homogénea: algunos sectores y tamaños de empresa necesitarán más apoyo para adaptarse al nuevo entorno digital. En este sentido, se insistió en la necesidad de políticas públicas que impulsen la formación digital y la inclusión tecnológica.

Los ponentes coincidieron en que España no debe aspirar a volver al modelo de 2019, sino aprovechar esta coyuntura para repensar su estructura económica. Se habló de la digitalización como palanca para diversificar la economía, fomentar la innovación, atraer talento internacional y avanzar hacia una mayor soberanía tecnológica. También se mencionó la importancia de mantener los valores que emergieron durante la crisis —solidaridad, colaboración, resiliencia— como base para construir una sociedad más sostenible y equitativa.


Sesión 3. Geopolítica de la tecnología y de las comunicaciones

Esta sesiçon abordó la creciente competencia por el control tecnológico, que se ha convertido en un factor clave de la geopolítica y del equilibrio mundial. El debate se centró especialmente en la rivalidad entre China y Estados Unidos, así como en el esfuerzo de Europa por alcanzar una mayor soberanía o, al menos, autonomía en este ámbito.

Los ponentes subrayaron “la relevancia de la digitalización y la conectividad”, cuyo papel se ha hecho aún más evidente a raíz de la pandemia y sus consecuencias. Además, insistieron en la necesidad de promover una cooperación digital global, para la cual se ha planteado una hoja de ruta impulsada por la ONU.


Conclusiones

En la mesa se discutió cómo el dominio tecnológico se ha convertido en un prerrequisito esencial para el poder global, con especial énfasis en la competencia entre Estados Unidos y China en campos como la inteligencia artificial, la biotecnología y los semiconductores. Los ponentes comentaron que esta rivalidad ha dado lugar a una nueva “guerra fría digital”, donde el control de estándares técnicos, la regulación y la infraestructura digital son terrenos de confrontación estratégica. Se destacó que Europa debe avanzar hacia una autonomía estratégica digital para no quedar rezagada frente a estos bloques.

Los participantes abordaron el impacto de las plataformas digitales en la calidad del debate público, señalando la fragilidad creciente ante la desinformación y la erosión del modelo de medios tradicionales. Se subrayó la necesidad de proteger la privacidad, la agencia individual y el derecho a la información veraz, especialmente ante el riesgo de manipulación algorítmica por parte de grandes corporaciones o gobiernos. En la mesa se insistió en que los datos deben ser propiedad de los ciudadanos que los generan, como base para una arquitectura de derechos digitales sólida.

Los ponentes alertaron sobre el bajo peso de Europa en sectores clave como la inteligencia artificial y el cloud computing, con apenas presencia entre las empresas líderes globales. Se discutió que para revertir esta situación, Europa debe mejorar sus mecanismos de transferencia entre investigación, startups y empresas, y completar el mercado digital único para facilitar la escalabilidad. También se mencionó la necesidad de una política industrial digital que aproveche los fondos europeos para posicionar estratégicamente sectores como la movilidad, la bioeconomía o las ciudades inteligentes.


Sesión 4. El nuevo marco regulatorio de los Contenidos Digitales

En este encuentro de especialistas del sector, moderado por Antonio Lorenzo, periodista de El Economista, y con la participación de dos directoras generales del Gobierno de España, se analizó el marco regulatorio de los contenidos en Internet y cómo este cambiará de forma significativa con la próxima transposición al Derecho español de las Directivas de Servicios de Comunicación Audiovisual y de Propiedad Intelectual en el Mercado Único Digital.

Ante las inquietudes planteadas por los editores de publicaciones, se expresó la voluntad de alcanzar un consenso que permita trabajar de manera conjunta: “estamos abiertos a canalizarlo de la forma más eficaz posible”. Asimismo, se debatió la posibilidad de establecer mecanismos de autocontrol para evitar la “censura” por parte de las propias plataformas y se propuso una “coordinación interministerial” con el fin de lograr un texto legal lo más completo y equilibrado posible.


Conclusiones

En la mesa se discutió la necesidad urgente de actualizar el marco legal de los contenidos digitales, especialmente en lo relativo a propiedad intelectual y servicios audiovisuales, para responder a los cambios en el consumo y distribución provocados por la digitalización y acelerados por la pandemia. Los ponentes comentaron que la transposición de directivas europeas busca armonizar derechos de autor, garantizar excepciones obligatorias en educación y patrimonio cultural, y corregir desequilibrios en el mercado digital. Se destacó que el nuevo marco debe equilibrar protección de derechos, seguridad jurídica para usuarios y sostenibilidad de los sectores culturales.

Los participantes abordaron el problema de la brecha de valor entre plataformas digitales y titulares de derechos, especialmente en música y prensa, proponiendo licencias obligatorias y nuevos derechos conexos para editores. En la mesa se insistió en mejorar la transparencia contractual entre autores, artistas e intermediarios, incluyendo reportes anuales, pagos proporcionales al éxito y mecanismos de revisión. Se subrayó que muchas de estas medidas ya están parcialmente recogidas en la legislación española, pero requieren ajustes para alinearse con la directiva europea.

Los ponentes comentaron que la transformación digital ha abierto mercados y formatos, borrando fronteras y exigiendo nuevos instrumentos de promoción y apoyo público. Se mencionaron iniciativas como la Agenda Digital 2025, el plan España Puede y el hub audiovisual español, que buscan atraer inversión, talento y fomentar la exportación de contenidos digitales. En la mesa se discutió el potencial de tecnologías como blockchain e inteligencia artificial para mejorar la gestión de derechos, y se planteó la necesidad de fomentar modelos de autorregulación sectorial para reforzar la seguridad jurídica y la libertad de expresión.


Sesión 5. Ética e inteligencia artificial

En esta mesa, moderada por Pilar Bernat de Zona Movilidad, se debatió sobre cómo la ética puede contribuir a reforzar los principios fundamentales en el desarrollo y aplicación de la Inteligencia Artificial, más allá del mero cumplimiento de la ley.

Entre las principales conclusiones, se destacó la necesidad de fomentar la conciencia y la educación en el uso responsable de la IA, recordando que no se trata de una tecnología más y que requiere un enfoque ético en su implementación. También se subrayó que “la ética no debe delegarse en la estadística, sino en las personas que crean estas tecnologías”, y se señalaron errores cometidos durante la pandemia por priorizar herramientas nuevas frente a otras ya comprobadas y eficaces.


Conclusiones

En la mesa se abordó cómo la inteligencia artificial ya está afectando nuestro presente y no solo nuestro futuro, lo que exige pasar de la reflexión a la acción. Se destacó la necesidad de impulsar su desarrollo desde una perspectiva ética, entendiendo que no se trata únicamente de diseñar algoritmos justos, sino de fomentar una conciencia social sobre su uso responsable. La tecnología, al incorporar capacidades de decisión y autonomía, obliga a repensar conceptos filosóficos como la dignidad, la libertad o la agencia humana, y a mantener al ser humano como centro del proceso.

Los ponentes comentaron que los sistemas algorítmicos no tienen intencionalidad propia, sino que ejecutan decisiones humanas codificadas por equipos multidisciplinares. Esto implica que los sesgos presentes en la sociedad se trasladan inevitablemente a los algoritmos, y que la discriminación algorítmica no es un fallo técnico aislado, sino un reflejo de nuestras propias estructuras culturales. Se insistió en que la matemática utilizada en estos sistemas no es neutral, y que la estadística —base de la mayoría de modelos actuales— entiende colectivos, no individuos, lo que plantea tensiones con los valores democráticos centrados en la persona.

También se discutió la necesidad de incorporar mecanismos de gobernanza tecnológica que permitan aplicar el principio de precaución, como ya ocurre en sectores como la medicina o la alimentación. Se propuso la auditoría algorítmica como herramienta clave para evaluar el impacto social, legal y ético de los sistemas antes de su despliegue, y se subrayó que la falta de regulación ha generado un espacio de impunidad donde los algoritmos afectan decisiones críticas —como asignación de prestaciones, riesgos sociales o acceso al empleo— sin garantías suficientes.

Se planteó que no basta con exigir que haya humanos supervisando los sistemas, ya que la interacción humano-máquina puede amplificar los sesgos. Lo que se necesita es una gobernanza práctica, basada en estándares, procesos de evaluación y participación interdisciplinar, que permita mejorar la calidad de los algoritmos y proteger a las personas. La ética aplicada a la inteligencia artificial no debe ser una barrera a la innovación, sino una vía para hacerla más justa, transparente y útil para la sociedad.


Sesión 6. Digitalización y Desarrollo Sostenible

La mesa, moderada por Marcos Sierra, periodista de Vozpópuli, destacó el papel fundamental que desempeñan las TIC en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

En el debate se señaló, por un lado, que la digitalización aún presenta un impacto negativo sobre el medio ambiente, evidenciado en que “los países menos desarrollados registran menores niveles de emisiones contaminantes” y que “la legislación europea avanza mucho más rápido que la de otras regiones”. No obstante, se resaltó el potencial de la tecnología para reducir dicho impacto, utilizando la innovación para optimizar procesos y el importante esfuerzo de las empresas por alinear sus estrategias con los ODS.


Conclusiones

En la mesa se exploró cómo las tecnologías digitales pueden contribuir al desarrollo sostenible, tanto desde una perspectiva medioambiental como social. Se coincidió en que la digitalización tiene un potencial transformador incuestionable, pero también plantea dilemas éticos y riesgos que deben ser gestionados. Los participantes destacaron que las TIC pueden ser herramientas clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en áreas como la eficiencia energética, la educación inclusiva, la salud, la gestión de recursos naturales y la lucha contra la pobreza.

Se comentó que tecnologías como el cloud computing, el internet de las cosas o el machine learning permiten optimizar procesos industriales, reducir emisiones, mejorar la gestión de infraestructuras y facilitar el acceso a servicios esenciales. Ejemplos concretos incluyeron el uso de algoritmos para mejorar la refrigeración de centros de datos, la monitorización inteligente del riego agrícola, la gestión de flotas o el análisis de datos para prever catástrofes naturales. También se subrayó que la digitalización ha sido clave para mantener la formación y el acceso a la educación durante la pandemia, aunque persisten brechas de conectividad que afectan especialmente a los países menos desarrollados.

Sin embargo, también se abordaron los efectos no deseados. Se presentó un estudio que muestra una correlación positiva entre digitalización y cumplimiento general de los ODS, pero también se advirtió que en algunos objetivos —como la igualdad de género, la reducción de desigualdades o la protección medioambiental— la relación puede ser neutra o incluso negativa. Esto plantea la necesidad de diseñar políticas digitales que no solo impulsen la eficiencia, sino que también promuevan la equidad y la sostenibilidad.

Se discutió cómo alinear las agendas de transformación digital, sostenibilidad y cambio organizacional. Se propuso que el punto de conexión está en las personas: en su talento, sus valores y su capacidad de adaptación. Las organizaciones sostenibles deben integrar la responsabilidad social, la digitalización y modelos de trabajo más ágiles y humanistas, evitando que la lógica del cliente como único centro desplace otras dimensiones clave como el compromiso con empleados, proveedores y la sociedad en su conjunto.


Sesión 7. Generar beneficios con los datos en la UE

a mesa, moderada por Santiago Millán, redactor de Cinco Días, se centró en presentar la estrategia de la Unión Europea para construir un “espacio común, justo, práctico y transparente en la gestión de datos”. Durante la sesión se abordaron modelos alternativos a la explotación tradicional de los datos, poniendo el foco en aquellos que sitúan a “la persona” en el centro, y se destacó la necesidad de adoptar medidas que garanticen la propiedad y el control de los datos presentes en el mercado.

Los participantes subrayaron que “un paso esencial en la nueva estrategia europea consiste en transmitir a los ciudadanos el valor de la compartición de datos, no solo en términos económicos, sino también desde una perspectiva social y de beneficio colectivo”.


Conclusiones

En la sesión se abordó el papel estratégico de los datos en el desarrollo económico y social de Europa, destacando la necesidad de construir un ecosistema de datos que respete los valores europeos y permita tanto la innovación como la protección de derechos. Desde la Comisión Europea se presentó la estrategia de datos como una vía para crear un mercado único del dato, con espacios comunes sectoriales, reglas claras de gobernanza y mecanismos que fomenten la reutilización, la interoperabilidad y la confianza. Se subrayó que Europa ha reaccionado tarde en el ámbito de los datos personales frente a potencias como EE.UU. y China, pero aún tiene margen para liderar en el terreno de los datos industriales, gracias a su base tecnológica, su tejido de pymes y su marco normativo.

Desde el movimiento MyData se defendió un enfoque centrado en el individuo, donde los usuarios puedan ejercer un control real sobre sus datos, más allá de los derechos formales que otorga el GDPR. Se propuso pasar de la protección pasiva a la activación de derechos, y de ecosistemas cerrados a modelos abiertos e interoperables. El objetivo es que las personas puedan decidir cómo se usan sus datos y que las organizaciones encuentren en el uso ético del dato la opción más atractiva. Se presentaron ejemplos concretos de operadores MyData y se insistió en que la infraestructura y la gobernanza deben avanzar de forma coordinada.

Desde el ámbito académico, se expuso que muchos de los problemas de privacidad actuales son consecuencia de una economía del dato mal diseñada. Se plantearon tres áreas de investigación clave: la fijación de precios de los datos, la definición de propiedad y control, y el diseño de mercados de datos eficientes. Se explicó que establecer el valor de un conjunto de datos es extremadamente complejo, tanto para quien vende como para quien compra, ya que no existe experiencia previa ni mecanismos fiables para estimar el impacto que tendrá un conjunto de datos en un modelo de negocio o algoritmo. Además, se señaló que una vez que los datos se comparten, se pierde el control sobre su uso, lo que dificulta establecer reglas de propiedad y trazabilidad.

En conjunto, la mesa coincidió en que el desarrollo de una economía del dato justa y sostenible requiere tiempo, estándares comunes, infraestructuras interoperables, y sobre todo una visión que combine innovación con derechos. Europa tiene la oportunidad de construir un modelo propio, basado en la confianza, la transparencia y el empoderamiento ciudadano, pero para ello será necesario superar barreras técnicas, legales y culturales.


Sesión 8. Gestión de la identidad en Internet: evolución, retos y expectativas

En esta charla, moderada por Naiara Bellio de Maldita Tecnología, se analizó si los sistemas actuales de gestión de la identidad digital realmente cumplen con su función y si son usables, interoperables, seguros, resilientes y respetuosos con la privacidad de los usuarios.

Durante el debate, se señaló que “las operadoras, los bancos y las administraciones públicas deberían convertirse en proveedores universales de autenticación”. Asimismo, se destacó el papel del teléfono móvil como “una opción lógica para almacenar contraseñas o utilizarlo como medio de verificación”, aunque se advirtió que “las contraseñas no desaparecerán a corto plazo, sino que seguirán siendo un componente más dentro de sistemas de seguridad cada vez más complejos”.


Conclusiones

En la mesa se discutió cómo la pandemia ha acelerado la necesidad de gestionar nuestra identidad digital de forma segura, eficiente y transversal. Se destacó que la identificación en línea se ha convertido en una actividad cotidiana, tanto en el ámbito personal como profesional, y que los sistemas tradicionales basados en contraseñas presentan limitaciones evidentes. Por ello, se han impulsado soluciones como la autenticación multifactor, el uso de biometría y los esquemas federados de identidad, donde un proveedor responde por el usuario ante múltiples servicios.

Desde el sector bancario se explicó cómo la cultura organizativa, el talento y la tecnología han permitido adaptarse rápidamente a escenarios de trabajo remoto y atención digital. Se compartieron ejemplos como la retirada de efectivo sin contacto físico o la activación de funcionalidades en tiempo récord, gracias a una infraestructura robusta y una estrategia centrada en el móvil como canal principal. En paralelo, se subrayó que la biometría, aunque prometedora, no está exenta de riesgos: los datos biométricos no pueden cambiarse si se ven comprometidos, y existen técnicas de suplantación que deben ser consideradas.

Desde el ámbito de la ciberseguridad se planteó el reto de convencer a pymes y autónomos de que la seguridad no es un obstáculo, sino una garantía. Se insistió en la necesidad de crear una cultura que valore la autenticación robusta y entienda los riesgos de confiar únicamente en contraseñas. También se abordó el papel de los estándares internacionales, destacando que existe un amplio corpus normativo —especialmente desde ISO y UNE— que permite implementar soluciones seguras, interoperables y alineadas con la legislación vigente.

La mesa coincidió en que el teléfono móvil es una herramienta clave para la autenticación digital, gracias a su carácter personal, su potencia de cómputo y la posibilidad de integrar claves seguras en hardware. Sin embargo, también se reconoció que no todos los casos de uso pueden resolverse con el móvil, y que la biometría aplicada en relaciones humanas directas ofrece nuevas posibilidades, siempre que se acompañe de algoritmos fiables y respetuosos con la privacidad.

Se debatió sobre quién debe asumir el rol de proveedor universal de identidad digital. Se planteó que los esquemas federados permiten al usuario autenticarse con un número reducido de cuentas, pero que aún existe una tensión entre soluciones ofrecidas por grandes tecnológicas y aquellas impulsadas por gobiernos. Se subrayó que la interoperabilidad internacional es esencial, y que los estándares deben reflejar los distintos enfoques normativos —europeo, estadounidense y asiático— para garantizar que los sistemas de identidad funcionen de forma segura y coherente en un entorno global.



Comparte tus comentarios o sugerencias

Volver

Tu mensaje se ha enviado

Advertencia
Advertencia
Advertencia
Advertencia.