Los modelos abiertos y de bajo coste ponen en duda la gran apuesta de los gigantes de la nube por la inteligencia artificial
Mientras los grandes proveedores de nube invierten billones de dólares en centros de datos para la IA, la aparición de modelos abiertos cada vez más baratos y competitivos pone en duda que puedan rentabilizar esa infraestructura en un mercado en el que el precio de la inteligencia artificial no deja de caer.
La carrera por la inteligencia artificial es también una carrera por la infraestructura. Según un informe de Goldman Sachs publicado en mayo, la inversión en infraestructura de IA (chips, centros de datos y energía) alcanzará unos 7,6 billones de dólares entre 2026 y 2031, con un gasto anual que pasaría de unos 765.000 millones de dólares este año a cerca de 1,6 billones en 2031. Buena parte de ese esfuerzo recae en los llamados hyperscalers, los grandes proveedores de nube como Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud, que para recuperar lo invertido necesitarán ingresos de una escala sin precedentes.
Al mismo tiempo, los nuevos modelos son cada vez más baratos de desarrollar y de usar. El último ejemplo es Ultramarine 1 Flash, presentado el 14 de octubre por Paper Instruments, una pequeña startup de San Francisco. Es un modelo pensado para tareas profesionales en ámbitos como las finanzas, el derecho o la consultoría, y se ha construido a partir de un modelo abierto ya existente, GLM-5.3 Flash. Según su consejero delegado, Daanish Khazi, el post-entrenamiento lo realizó un equipo de cinco personas con un coste de unos 300.000 dólares.
La empresa asegura que su modelo ofrece un rendimiento similar al de Claude Fable 5 de Anthropic, uno de los más avanzados del mercado, con un coste unas 60 veces menor: 0,13 dólares por tarea frente a 8,19 en su banco de pruebas interno. Los resultados, sin embargo, deben tomarse con cautela. Las cifras proceden de la propia compañía, el modelo supera a Fable 5 en algunas pruebas pero queda por detrás en otras, y todavía no hay evaluaciones independientes. Además, aunque se presenta como un modelo de código abierto, sus pesos aún no están disponibles: la empresa anunció en el lanzamiento que los publicaría en unas dos semanas.
Para algunos analistas, lanzamientos como este muestran que la IA se abarata más rápido de lo que los grandes proveedores pueden rentabilizar su infraestructura. Estos modelos siguen necesitando centros de datos, pero requieren muchos menos recursos para funcionar y, al ser abiertos, pueden ejecutarse en cualquier proveedor o en servidores propios. Si continúan acortando distancias con los más potentes, la ventaja competitiva que justifica las grandes inversiones se reduce. La demanda de capacidad de computación sigue creciendo, por lo que la duda no es si la inversión tiene sentido, sino si quienes construyen la infraestructura podrán obtener el retorno esperado en un mercado con precios cada vez más bajos.
Este debate estará presente en la sesión «Europa ante el desafío de la nube: autonomía, dependencia y competitividad» de las Jornadas IGF Spain 2026, que analizará la dependencia europea de proveedores cloud extracomunitarios y cómo reducirla sin renunciar a la eficiencia, la interoperabilidad y la competitividad. Si los modelos abiertos y eficientes ganan terreno y pueden ejecutarse en infraestructuras más modestas y en cualquier proveedor, incluidos los europeos, Europa tendría más margen para reducir esa dependencia y reforzar su autonomía tecnológica.
Puede consultar el informe técnico de Ultramarine 1 Flash en el siguiente enlace

