WSIS+20: el borrador cero que marcará el futuro digital global
El pasado 29 de agosto de 2025 se publicó el llamado
Zero Draft
del proceso WSIS+20, la revisión que Naciones Unidas está llevando a cabo sobre los avances y retos desde la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (World Summit on the Information Society) celebrada en 2003 y 2005. Se trata de un documento de trabajo, aún en fase inicial, que servirá como base para las negociaciones internacionales que desembocarán en un texto final en diciembre de 2025, cuando la Asamblea General de la ONU celebre una reunión de alto nivel para conmemorar el 20º aniversario de WSIS.
Este Zero Draft recoge una visión amplia de cómo ha evolucionado el ecosistema digital en los últimos veinte años. Al mismo tiempo, reconoce los enormes avances alcanzados en materia de conectividad, acceso a la información y creación de nuevos servicios digitales, pero también pone de relieve que persisten desigualdades profundas entre países y regiones. En especial, subraya que la brecha digital sigue siendo un obstáculo para que millones de personas en todo el mundo puedan participar plenamente de las oportunidades que ofrece la transformación digital.
Entre los temas centrales del borrador está la relación entre el desarrollo digital y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El texto señala que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) deben contribuir de forma efectiva a la sostenibilidad, la inclusión y la equidad, y que no basta con desplegar infraestructura: es necesario garantizar que las comunidades más vulnerables tengan acceso a servicios de calidad, a alfabetización digital y a un entorno en el que se respeten los derechos humanos.
El documento también dedica espacio a cuestiones de gran actualidad, como la protección de los derechos en línea y fuera de línea, la importancia de un internet abierto, libre y seguro, y la necesidad de preservar un modelo de gobernanza multistakeholder, en el que participen no solo los gobiernos, sino también la sociedad civil, la academia, el sector privado y las comunidades técnicas. Otro de los aspectos novedosos es la inclusión de conceptos como bienes públicos digitales e infraestructuras digitales públicas, que reflejan la creciente idea de que ciertas herramientas y servicios deben gestionarse como bienes comunes, accesibles y sostenibles.
El Zero Draft no está exento de críticas. Algunos expertos consideran que es demasiado general y que debería concretar mejor cómo se financiarán las medidas propuestas, especialmente para los países en desarrollo. Otros opinan que, aunque se mencionan los derechos humanos, el texto debería ser más explícito sobre desafíos emergentes como la inteligencia artificial, la desinformación, la protección de datos o la responsabilidad algorítmica. Además, hay voces que piden reforzar las garantías para que el modelo multistakeholder se mantenga de manera sólida en el futuro, sin quedar relegado frente a procesos más intergubernamentales.
Ahora comienza una fase clave: el borrador está abierto a comentarios de Estados Miembros y actores interesados hasta el 26 de septiembre de 2025. Posteriormente, los días 13 y 14 de octubre tendrán lugar consultas formales, donde se recogerán aportaciones tanto presenciales como en línea. La idea es que de ese intercambio surja un texto más consensuado, que pueda ser discutido y finalmente aprobado en diciembre.
Este proceso es especialmente relevante para España, América Latina y la comunidad hispanohablante, ya que ofrece una oportunidad de plantear prioridades específicas: desde la reducción de la brecha digital rural hasta la promoción de la diversidad lingüística y cultural en internet. También es un momento propicio para visibilizar experiencias locales de alfabetización digital, iniciativas de datos abiertos o marcos legales de protección de derechos en línea.
El WSIS+20 representa, en definitiva, un punto de inflexión. Veinte años después de que el mundo se reuniera para diseñar la “sociedad de la información”, el desafío ahora es actualizar esa visión para un mundo digital mucho más complejo, en el que tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la gobernanza de datos se han vuelto esenciales. El Zero Draft es un primer paso, pero su contenido marcará el tono de un debate que determinará cómo queremos que sea el ecosistema digital de los próximos años: más justo, más inclusivo y verdaderamente global.

